30/06/05

Acerca de Los Inabordables

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por El Padrino Inabordable

Ante la eterna inquietud de los seres humanos por tratar de definir lo desconocido, les regalamos estas líneas que sin pretender ser absolutas o completas en cuanto al objetivo, aportan algunos antecedentes de utilidad a la hora de “definir” el espíritu Inabordable.
Históricamente, se suele datar la fecha de nacimiento de los Inabordables en el 18 de Septiembre del 2004. Aunque en realidad, el año es completamente irrelevante. Pudo cualquier otro año, pero no otra fecha en el calendario. ¿Por qué un 18 de Septiembre? Porque es el cumpleaños de Chile, una nación a todas luces inabordable. Tan inabordable que un joven columnista de la Zona de Contacto, comentando acerca del “apetito de destrucción” de los chilenos, propuso cambiar el lema de “Por la razón o la fuerza” a “Rompan todo y arranquen”, lo que es una forma literal para graficar esa indescriptible sensación de que nada nos pertenece, y por lo tanto, podemos romper lo que queramos porque nada es de nosotros. Lo temible no es caer en conductas moral o legalmente perversas, sino que es la presencia o amenaza de presencia de los pacos. No puedo dejar de recordar que conspicuos miembros del Club Social Colón con Vespucio se divirtieron a raudales durante varios años de su adolescencia y entrada juventud, destrozando propiedad municipal, pateando rejas verdes, quemando basureros, quebrando focos de iluminación, arrasando con espejos retrovisores y lanzando sillas al río. Todos esos actos tienen mucho de inabordables, aparte de vandálicos, estúpidos, inconscientes y misteriosamente poéticos.
Pero, dejando de lado el “rompan todo y arranquen” tan típicamente chileno, podemos decir con propiedad que esa etapa ha sido parcialmente superada (dije parcialmente, no totalmente), para dar paso a una maduración de los conceptos inabordables. Así por ejemplo, el Inabordable es hoy en día un incomprendido por ciertos sectores de la sociedad que los rodea. ¿Por qué? Porque la sociedad barata abraza muy fácilmente los cantos de sirena de la sofisticación, mientras los Inabordables se oponen frontalmente a ella. Ser sofisticado significa para muchos de nuestros compatriotas ABC 1 realizar una serie de actos y desarrollar otra serie de gustos condenados por los Inabordables, como por ejemplo, escuchar música electrónica (los Inabordables escuchan Rock n’ roll), comer Sushi (los Inabordables comen empanadas o pan con pebre, y tampoco son muy amigos de los fanáticos de la “parrilla”), hablar lento y pausado, como demostrando un upgrade intelectual (los Inabordables hablan más rápido y más fuerte cada vez, hasta hacerse inescuchables incluso para ellos mismos), ser amigo de actores populares de teleseries (los Inabordables somos amigos de casos marginales de la televisión), visitar galerías de arte (los Inabordables consideran, como el maestro Yoda diría, que el arte conduce a la sensibilidad y la sensibilidad conduce a la homosexualidad), pololear (los Inabordables no serían aguantados por una pareja por su ritmo de vida esencialmente independiente y descontrolado). En fin, los Inabordables aman los excesos, desafían lo establecido, tienden puentes entre la locura escondida de gente convencional, son orates por excelencia, privilegian la vida social antes que el trabajo, no pasan tiempo “sin fumar” o “sin tomar”, defienden la trayectoria de Claudio Reyes y son siempre animadores de la polémica y la consiguiente risa desaforada. Los Inabordables no son un grupo cerrado y taxativo. Hay muchos de ellos repartidos en la ciudad, pero son rechazados por sus pares, por ser demasiado “extrovertidos”, “expresivos” o derechamente “cansadores”. Lo que el resto no sabe es que sin Inabordables, no hay pimienta en la comida.

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